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DE SIBERIA A ALEMANIA
La figura alta, esbelta. La
sonrisa muy dulce. El largo pelo negro encuadra un rostro
oval no peculiarmente ruso. "Me asemejo a mi padre"
dice "que es natural de Georgia. Allí la gente
es más caliente, más apasionada, un poco como
vosotros los italianos". Ella es resplandeciente, espontánea,
con una inocencia que suscita inmediata ternura y simpatía.
Eteri, en 1995, decide irse de Siberia para perfeccionar sus
estudios en Alemania. Hasta aquel momento había estudiado
en el conservatorio de Novosibirsk, "sólo una
noche en trén desde Omsk, donde yo vivía".
Su maestra de canto se llama Nina Lubyanovskaya: "la
que yo considero mi verdadera maestra. Ella era como una madre
para nosotros los cantantes, disponible a todas horas".
Se establece en Karlsruhe. Allí acude a la Musikhochschule,
sostenida y ayudada por su nueva maestra, Maria Venuti, aprende
el alemán y empieza a frecuentar un círculo
de amistades, entre las cuales el pianista Peter Nelson, hombre
de confianza y fuente de preciosos consejos. Por su sugerencia
participa en el concurso de canto "Neue Stimmen",
patrocinado por la multinacional Bertelsmann, y consigue el
primer premio con el motivo de la Bohème "Sì,
mi chiamano Mimì".
En
agosto de 1997 Eteri recibe en Karlsruhe una llamada telefónica
por una agente italiana, "la que después habría
sido mi manager. He sabido más adelante que mi nombre
había sido señalado a ella por una persona quien
yo no conocía, Charles Spencer, pianista de grandes
cantantes de lied, como Christa Ludwig y Gundula Janowitz":
Giorgio Strehler estaba buscando cantantes jóvenes,
con determinadas características estéticas,
disponibles por cuatro meses a partir de diciembre del mismo
año, para realizar lo que para todos era una locura,
considerado el escaso tiempo disponible, pero para él
un sueño, el último: poner en escena en su "Piccolo
Teatro" (después de "Nozze di Figaro"
y "Don Giovanni alla Scala") "Così fan
tutte" con cantantes desconocidos, fuera del circuito
de las grandes estrellas del espectáculo, y que tuvieran,
además de la frescura, aquella madurez vocal y expresiva
que Mozart exigía.
"Aquel
tiempo no sabía quien era Giorgio Strehler. Se había
programado una audición en Berlín adonde fui,
pero no canté bien".
Carlo de Incontrera, músico, musicólogo, compositor,
natural de Trieste como Strehler y gran amigo suyo, es el
que se ocupa de las audiciones en Viena, Berlín, Londres,
Madrid, Nueva York.
Carlo
de Incontrera es el que entiende al vuelo el talento de Eteri:
"Tiene una voz estupenda, de una intensidad expresiva
increíble. Es la voz más emocionante que he
oído en estos últimos años. Ha cantado
Puccini
un sueño. Ciertamente Mozart es otra
cosa, resalte, técnica
Pero con una voz así
y con esa musicalidad se puede hacerlo todo. Además
es muy bonita, una perfecta Fiordiligi: una cándida
flor de largo tallo. Es precisamente la Fiordiligi que Strehler
desea".
"Mi agente a menudo dice reyendo que Al principio había
Carlo de Incontrera. Si aquel día no me hubiera escuchado
él, olvidando mi indisposición, pero intuyendo
"la esencia de la voz", mi camino habría
sido diferente. No todos poseen los instrumentos y la autonomía
necesarios para percibir más allá de lo que
aparece.
Pienso que fue la casualidad, o el destino, lo que ha enlazado
mi vida con una serie de personas que después la han
revolucionado".
EL ENCUENTRO CON GIORGIO STREHLER
BIELEFELD
En
el periodo que transcurre entre "Così fan tutte"
de Milán y la producción televisiva "Traviata
à Paris", Eteri tiene la posibilidad de crearse
un repertorio de ópera en Bielefeld, un teatro en el
norte de Alemania, pequeño pero rico en tradiciones.
Aquí está lejos de la mundanalidad y de los
ritmos frenéticos de los teatros más grandes;
en un medio acogedor y familiar halla un apoyo particular
en las personas de Regula Gerber y August Haltmayer respectivamente
Intendente y consultor musical. La temporada es programada
con óperas aptas para ella. Adquiere seguridad y desenvoltura.
Estrena Tatjana, Liù, Micaela, Gretel, Donna Elvira
y, en octubre/noviembre de 2000, Rusalka.
TRAVIATA
À PARIS
Photos:
Luigi Ciminaghi / Milano, Giuseppe d'Arvia / Roma
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